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Morón: Pidieron enjuiciar a un hombre que integraba una banda de secuestradores

Esta acusado, junto a otros siete hombres que no pudieron ser identificados, de capturar a un empresario en Villa Luzuriaga. La víctima fue liberada sin que se pague rescate. El imputado será enjuiciado por otro secuestro en el partido de en Tres de Febrero.
Los fiscales a cargo de la Fiscalía Federal N°2 de Morón y la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (UFESE), Carlos Hernán García y Santiago Marquevich respectivamente, requirieron la elevación a juicio de la investigación seguida contra Marcos Eduardo Pomponio, por el secuestro extorsivo y el robo de un empresario, ocurrido pasado en la tarde del 14 de abril de 2015, en la localidad de Villa Luzuriaga, en el partido bonaerense de Morón.

Aquel día, alrededor de las 18:40, la víctima circulaba en su Citroën C4, camino a la casa de su hijo por la calle Lartigau, cuando –presumiblemente un Ford Focus, Renault Megane o un Volkswagen Bora o Vento- que se encontraba estacionado, encendió la luz de giro y maniobró cortándole el paso. La víctima dio marcha atrás para escapar, pero dos Volkswagen (un polo gris o blanco y un gol bordó) se lo impidieron.

Dos hombres encapuchados y armados bajaron del primer auto y lo apuntaron, ante lo cual la víctima bajó de su vehículo y les dijo que se llevaran todo, pero los secuestradores le dijeron que no querían el auto sino a él. Inmediatamente, los dos hombres lo subieron al primer auto, donde había otros dos cómplices, y le colocaron una capucha.

Mientras estaba cautivo en el vehículo, los secuestradores le aplicaron picana en su muslo derecho y lo golpearon, mientras le preguntaban quien llevaba la contabilidad en su empresa y le pidieron el teléfono celular. La víctima les dijo que era dueño de una empresa junto a su hermana y que tenía que buscar los teléfonos en su celular. Así los captores le pidieron los números de su esposa y sus dos hijos, los cuales agendaron en otro teléfono.

El primer llamado que hicieron fue a la hermana de la víctima: los captores obligaron al hombre a decirle que estaba secuestrado y que tenía que juntar dinero para que lo liberaran. Luego, lo hicieron llamar a su hija con su celular, pero como la comunicación era defectuosa sólo atinó a decirle que había tenido un problema. Tras ello, llamó a su hijo –siempre con su equipo- y le dijo que estaba secuestrado, para luego tomar la conversación uno de los captores quien le dijo que tenían a su padre, que no llamara a la policía y que lo volverían a llamar en 20 minutos, tras lo cual rompieron el celular de la víctima.

Tras circular por alrededor de 40 minutos, los secuestradores llevaron al hombre a una vivienda, donde lo tuvieron cautivo en una habitación que tenía un catre. Allí lo hicieron desvestirse para verificar que no tenía ningún equipo que transmitiera señales de posicionamiento, como así tampoco cicatrices de una operación cardíaca. Luego lo golpearon, le apuntaron en los genitales con un arma de fuego y trataron de ahorcarlo dos veces con su propio cinturón. Simultáneamente, los secuestradores negociaban con el hijo de la víctima: primero pidieron U$S 200.000, luego un millón y finalmente 500.000 dólares.

Pasada la medianoche, los secuestradores subieron nuevamente a la víctima a un auto, circularon unos 20 minutos por un camino que tenía reductores de velocidad y luego se detuvieron. Allí lo hicieron hablar nuevamente con su hijo, para luego retomar la conversación uno de los captores, y regresar a la vivienda donde lo tenían privado de su libertad.

Unas tres o cuatro horas después, víctima y secuestradores volvieron a abordar un vehículo y emprendieron la marcha. Al cabo de unos minutos volvieron a llamar al hijo, hablaron del dinero del rescate y le exigieron que les recargara $200 de crédito en la línea del celular. Tras ello, volvieron al lugar de cautiverio.

Ya en el mediodía del 15 de abril, volvieron a comunicarse con el hijo de la víctima, quien les dijo que había juntado $636.000, entre los cuales había U$S 8.750. No contento con la cifra, el negociador le exigió un millón de pesos. Sin embargo, al rato volvieron a llamarlo y le dijeron que pusiera el dinero en un bolso –los dólares aparte- y se dirigiera hacia el barrio porteño de Núñez.

Alrededor de las 14:00, el hijo de la víctima recibió dos llamados de los secuestradores, donde le preguntaban por dónde estaba, a lo que respondió que estaba en las inmediaciones del estadio de River Plate, a lo que los captores le indicaron que se dirigiese hacia la intersección de las Avenidas Lugones y Dorrego, lo cual hizo. En ese contexto, el joven recibió un llamado de la policía, en el que le avisaban que no pagase el rescate, pues su padre ya había sido liberado.

Paralelamente a esto, la víctima era trasladada a bordo de un utilitario Renault Kangoo o Peugeot Partner, por el espacio de 40 minutos, hasta que finalmente lo liberaron en la localidad de Ingeniero Budge, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. Allí el hombre entró en una remisería, pidió prestado el teléfono y se comunicó con sus familiares.

Si bien no se llegó a pagar el rescate, producto del hecho la víctima fue despojada del automóvil Citroën C4; su celular Samsung S4;, un portadocumentos con su DN, licencia de conducir, dos tarjetas de crédito y el carnet de su obra social; y una cadenita y una medalla de oro con nombres inscriptos en ella.

Una voz en el teléfono

Al enterarse que el hombre estaba secuestrado, los familiares dieron aviso al Policía. Así, intervino un efectivo de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de La Matanza, que ya había participado en las gestiones para la liberación de un empresario que estuvo cautivo entre el 28 de abril y el 6 de mayo de 2015 en el partido de Tres de Febrero, investigado por la Fiscalía Federal de dicha jurisdicción, a cargo de Paul Starc. El oficial reconoció la voz del negociador, como la del hombre que había gestionado el pago del rescate en el otro secuestro, lo cual fue confirmado con el peritaje fónico, ordenado oportunamente por el fiscal García, que indicó que se trataba de la voz de Marcos Eduardo Pomponio, detenido –junto a otras siete personas- desde el 18 de mayo de 2015.

En su declaración indagatoria por este nuevo hecho, Pomponio se declaró ajeno. Sin embargo, los fiscales García y Marquevich consideraron que existían pruebas suficientes para afirmar la participación del acusado como coautor de los delitos de secuestro extorsivo agravado por el número de intervinientes, en concurso ideal con el robo agravado por el empleo de armas de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo tenerse por acreditada y por haber sido cometido en poblado y en banda. Por ello, los representantes del Ministerio Público Fiscal requirieron la elevación a juicio de la investigación seguida en su contra.

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