La Chaya en La Rioja: Relato de bonarenses tras las huellas de los festejos en un mes de carnaval

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En coincidencia con las fechas de carnaval, cada barrio,  y pueblo de la provincia de La Rioja celebra La Chaya, una reunión, una excusa, una alegría que se expresa en cada comunidad desde un ritual poco convencional para los ojos de los tipicos festejos de carnaval, pero que dura todo el mes y se ofrece un agradecimiento a la Pachamama.

En medio de un oasis informativo, nos dimos una escapada hacia Chilecito, un distrito ubicado en el corazón de la provincia de La Rioja, en la cual fuimos tras la huella de varios festejos en la víspera del carnaval, en el mes de febrero, símbolo de estas festividades. Allí nos encontramos con “La Chaya” que en  quechua significa “rociar” o “mojar”,  y todo transcurre con el armado del muñeco de trapo a escala real llamado Pujillay, que los primeros días de este festejo es puesto en lugares emblemáticos de esta zona.

Según relatan en una historia sobre esta celebración que se hizo viral en Facebook el guía turístico Claudio Nieto, “el relato popular indica de que CHAYA era hija de un cacique muy importante de la comarca diaguita del norte, esta niña era pretendida por PUJLLAY un muchacho de menor casta que la niña, este amor no era aceptado por el padre de niña CHAYA, pero es tanta la insistencia de PUJLLAY, que el padre de la niña cansado de la situación y de siempre negarle a la niña su amor, decide mandar a matar a PUJLLAY, y de que manera lo hace, manda a sus subordinados que lo busquen y lo quemen vivo, y así fue. Es tanto el dolor de niña CHAYA que se escapa y se esconde en la montaña a llorar sus penas, sus llantos son tan profundos que derraman gran cantidad de lágrimas, las cuales se convierten en vapor, nubes luego en rocío y lluvias. El pueblo ese año tiene una muy buena cosecha gracias a las lagrimas que dejo niña CHAYA, es por eso que los riojanos al culminar la festividad queman a PUJLLAY he intentan que niña CHAYA vuelva a llorar y de esa manera su pueblo el año siguiente puede tener un prospera cosecha”.

Como una manera de destacar este singular festejo en épocas de carnaval fuimos invitados a Barrio Parque, una cálida comunidad de vecinos en Chilecito, la cual se caracteriza por la gran concurrencia de publico que presencia el  primer “topamiento”, el primer domingo de febrero, y luego de siete días también se reúnen, pero allí queman a Pujllay para que la niña Chaya llore y brinde prosperidad.

¿Que es el topamiento?

“EL TOPAMIENTO (topar, juntarse) este es un ritual único que se hace en el medio de la festividad y esta presidido por la CUMA y el CUMPA, vale aclarar que no necesariamente ellos tienen que ser marido y mujer o pretendientes, si no que pueden ser buenos vecinos, amigos o familiares” expresa Nieto.  “La CUMA representa a las mujeres, normalmente es un cargo que va de generación en generación y cae esa responsabilidad en la mujer mayor de la casa.El CUMPA puede ser el hombre de mayor edad en la festividad o el hombre que preside de anfitrión esto puede variar según lo que ellos decidan. El topamiento: mujeres de un lado y hombre de frente, las mujeres tienen como padrino al CUMPA y los hombre como madrina a la CUMA, entre el sonar de las cajas se acercan 2 veces y se alejan, a la tercera se (topan) y se coronan (corona de albahaca, burro, poleo, etc.) y se intercambian el AMICHO (fruto): este furo , ahí los comensales festejan tirando harina y cantando al son de la música popular. Esta parte de la fiesta esta a cargo del (cura brujo) representando a la los religiosos españoles que intentaron adentrarse en esta fiesta” añade.

La ceremonia popular del primer topamiento empieza temprano, ese día domingo todas las familias de la zona se preparan para el festejo, con harina, albaca y mucha comida típica, donde se puede degustar, empanadas, locro, humitas y la famosa cabeza guateada, la cual se sazona esta parte de la vaca, muchos la envuelven en papel y masa para luego enterrarla bajo la tierra junto a las brasas que terminan de dar el toque final de sabor.

Luego de ser invitados a  este ritual, en la cual “los chayeros” con sus cajas recitando coplas, invitaban a la reunión a mujeres y hombres en busca de celebrar con un buen vino riojano entre las manos, para quitarse las penas del año que paso, y desear prosperidad para este nuevo comenzar. El topamiento dura alrededor de una hora, en la cual se efectúa la ceremonia antes descripta, allí ciento de habitantes se entregan al son del ritmo de la canción de La Chaya, compuesta por los Hermanos Peralta Davila y el frenesi se apodera de las calles del Barrio Parque, saltando y riendo a la par de los compañeros de ceremonia.

Al terminar la reunión, la fiesta continua, ya sea en algún patio donde la música y el vino de lugar invita a una buena velada, o días después en los corsos municipales de Chilecito, que siguiendo en el mes de carnaval, coronan este temporada en la que la alegría sigue intacta en las tranquilas calles de Chilecito en la que chicos y adultos se unen en la paz de los festejos, viendo los bailes de distintas comparsas y la mano artistica de los lugareños en pintorescas carrozas. Ya, al momento de partir, recordamos en nuestra memorias como las penas se queman entre las ropas de Pujllay, se dan buenos augurios con una palmada de harina, tal como fuimos “chayados”, y nos despedimos de la calidez de un pueblo y de una provincia que invita a “Chayar” todo el mes de febrero.

 

 

 

 

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